Semana Internacional sobre Concienciación del Fraude 2018
14 noviembre, 2018

Blockchain y su impacto en la gestión de la identidad digital

Ya casi estamos a final de año y parece un buen momento para hablar de Blockchain, una de las tecnologías que, según los expertos, iba a protagonizar el 2018, y así ha sido. Pese a que en un primer momento tendemos a relacionar la tecnología Blockchain con la moneda virtual denominada Bitcoin, la realidad es que la cadena de bloques tiene muchas otras aplicaciones.

Como muchos expertos señalan, la tecnología Blockchain es básicamente una base de datos que, en lugar de estar gestionada y controlada por un único servidor central, está descentralizada y manejada por una multitud de ordenadores. Éstos comparten las modificaciones de la base de datos con el fin de que no sea manipulable. Es decir, nos encontramos con un libro de contabilidad virtual compartido, actualizado y sincronizado.

Asimismo, los expertos también exponen las ventajas que trae asociada esta tecnología. El listado de registros, o bloques, no se puede modificar y tampoco puede ser alterada la información de cada uno de los bloques. Es por lo tanto un inventario digital de dimensiones gigantescas, descentralizado y que tiene la información pública.

Es esta forma de almacenar la información la que se traduce en una mayor transparencia para las partes implicadas, dificultando el fraude, ya que a lo largo de la cadena hay unos ordenadores, conocidos como nodos, conectados a la red que descargan periódicamente copias íntegras de Blockchain, dificultando su manipulación.

Hay muchos usos para esta tecnología, pero uno donde puede ser realmente beneficiosa es el de la gestión de la identidad digital. El uso de Blockchain podría permitir acabar, en gran medida, con los fraudes de identidad en la red. Esta tecnología permite transferir datos digitales a través de un sistema de codificación de información completamente seguro, ya que trabaja con un sistema descentralizado, distribuido y con encriptación de la información de modo intrínseco a la propia tecnología. Este último factor es fundamental para que un usuario cree identidad digital.

Además, si se combina esta tecnología con otras soluciones de identificación por biometría nos encontramos con un sistema de autenticación que elimina la necesidad de un usuario y contraseña, y que permitirá luchar de una forma más eficaz contra el robo de información.

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