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Las redes sociales han pasado a formar parte de nuestras vidas. Las utilizamos para interactuar con nuestros amigos y marcas preferidas sin ser conscientes de los peligros que conllevan. Perfiles falsos, robo de identidad o envío de malware para cometer una estafa son algunas de las amenazas que conlleva el uso inadecuado de las redes sociales.

Según la octava edición del estudio anual de redes sociales en España 2017 elaborado por la agencia Elogia en colaboración con IAB Spain, pasamos conectados a las redes sociales un promedio de dos horas y 40 minutos con una frecuencia de 4 veces a la semana.  Las utilizamos para compartir nuestras propias experiencias, conocer las novedades de nuestros contactos, ver vídeos, estar al día de las últimas noticias, participar en concursos organizados por nuestras marcas favoritas. Nos resultan tan familiares que muchas veces no somos conscientes de los peligros que pueden conllevar. Pero lo cierto es que a través de las redes sociales también podemos convertirnos en víctimas de un fraude.

A continuación, realizaremos un repaso a los principales riesgos que pueden darse dentro de este tipo de plataformas.

La primera amenaza va en relación con la información que publicamos. Consciente o inconscientemente, revelamos muchos datos íntimos de gran interés para los ciberdelincuentes tales como nuestra ubicación, fecha de nacimiento y otros datos personales, que pueden ser utilizados para cometer un fraude de identidad.

Otro de los riesgos a los que nos exponemos es a recibir archivos maliciosos a través de un mensaje desde estas plataformas. La compañía tecnológica Nokia en su Reporte de Inteligencia en Amenazas 2017  pone de manifiesto que el número de malware se ha multiplicado sustancialmente y que uno de los caminos más usados para infectar los Smartphones es, precisamente, las redes sociales.

Este dato tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que, según el anteriormente citado estudio anual de redes sociales en España 2017, el Smartphone supera por primera vez al ordenador a la hora de conectarnos a las redes sociales (un 94% frente al 93%).

Otro peligro a tener en cuenta es el robo de las credenciales de autentificación. Alguien podría hackearte la cuenta, cambiar tus contraseñas para impedirte el acceso de nuevo y moverse por la red en tu lugar. Incluso podría cometer un fraude al contactar con algún conocido o familiar para pedir dinero prestado alegando alguna urgencia.

Por último, citaremos la intrusión de los perfiles falsos, creados para extorsionar a otros usuarios o ganarse su confianza para una posterior estafa. También pueden ser utilizados para el envío de virus o poner en peligro la imagen de una persona. Aunque estos perfiles están prohibidos por las políticas de uso de la mayoría de las redes, no está de más extremar las precauciones ante esta posibilidad.

En definitiva, las redes sociales nos dan infinidad de posibilidades para interactuar con nuestro entorno pero siempre es aconsejable no excedernos a la hora de mostrar nuestra privacidad e intimidad. Recomendaciones adicionales son: mantener nuestro dispositivo actualizado y con antivirus, utilizar contraseñas de combinaciones complejas y cambiarlas frecuentemente y, sobre todo, utilizar el sentido común.

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